Rosenkrantz tuvo su debut público y criticó con dureza a Lorenzetti

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El presidente de la Corte participó de la inauguración del J20 y cuestionó algunas acciones de su antecesor.

El debut público de Carlos Rosenkrantz como flamante presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) estuvo signado por un discurso predominantemente teórico y un gesto de distante protocolo hacia su antecesor, Ricardo Lorenzetti.

Rosenkrantz hizo su primer discurso público después de asumir el 1 de este mes al frente de la Corte. Las declaraciones tuvieron lugar ayer en el marco de la inauguración de dos días de deliberaciones del J20, del que participan integrantes de los máximos tribunales de los países miembros del Grupo de los 20, en el hotel Alvear Icon de Puerto Madero.

El acto inaugural que abrió el presidente Mauricio Macri tuvo en el estrado a los otros integrantes de la Corte: la vicepresidenta, Elena Highton de Nolasco; el “decano” Juan Carlos Maqueda; y los ministros Lorenzetti y Horacio Rosatti,según los términos utilizados por Rosenkrantz a la hora de presentarlos. Todo en medio de una interna del nuevo presidente de la Corte con su antecesor, que tuvo como epicentro las últimas horas al Centro de Información Judicial (CIJ), el sitio oficial de información de la Corte creado hace más de tres años por quien estuvo casi doce al frente del tribunal.

“Sin reglas no hay desarrollo equitativo y sustentable posible, por la sencilla razón de que solo las reglas pueden estructurar la cooperación. Sin reglas es imposible, por un lado, generar los incentivos para que las interacciones de los miembros de una sociedad sean cooperativas y, por el otro, diseñar los mecanismos necesarios para distribuir los beneficios de la cooperación”, señaló Rosenkrantz. 
En el verano de 2016, tanto él como Rosatti fueron designados por decreto del presidente Mauricio Macri a referendo de su aprobación por el Senado, pero la decisión tuvo que dar marcha atrás y retomar la vía establecida antes de que fueran aprobados.

En otra parte de su discurso, dijo que “la independencia del Poder Judicial y la imparcialidad de los jueces no se satisfacen meramente con la independencia de otros poderes. Ser un juez independiente e imparcial exige mucho más, pues nos exige la independencia más difícil de honrar. Nos exige la independencia de nuestras propias convicciones ideológicas y políticas”.

También insistió: “La posibilidad de que las reglas existan en una comunidad (no como grafismos escritos en el papel sino como categóricos hábitos de conducta) requiere de la existencia de jueces. Requiere una institución, que ante las dudas, aclare qué es lo que exigen las reglas y, ante el incumplimiento de las normas, las aplique, las imponga y las ejecute”.

Rosenkrantz no dejó de reconocer que “en nuestras democracias hay una tendencia creciente a la judicialización de absolutamente todos los asuntos” y que “los jueces estamos sometidos a la crítica de los que creen que no tenemos legitimidad y los que nos piden que resolvamos gran parte de los asuntos de interés, tarea para la que se requiere la legitimidad que muchos dicen que no tenemos”.

Rosenkrantz cerró su discurso señalando que “las sociedades que logran un mayor grado de desarrollo equitativo y sustentable son las sociedades cuyos jueces son más independientes e imparciales”.

El conflicto del CIJ 

El estreno de Rosenkrantz estuvo precedido anteayer por una resolución suya que detonó su interna con Lorenzetti, larvada desde la reunión en la que sorpresivamente fue desplazado de la presidencia.

En duros términos, Rosenkrantz firmó una resolución en la que dispuso una especie de “restitución” del acceso al Centro de Información Judicial (CIJ) y a sus contenidos.

Además se refirió a los últimos movimientos de Lorenzetti antes de entregar el poder que despoblaron una de las áreas más sensibles sobre las que había construido poder.
Citó entre ellas a funcionarios que estaban al frente del CIJ y que “más allá de la justificación que pudiera haber tenido, el 27 de septiembre de 2018 también se dispuso la transferencia de otros 10 agentes de la Secretaría de Comunicación y Gobierno Abierto a distintas dependencias de esta Corte Suprema, con lo que la dotación de dicha Secretaría se redujo de 18 funcionarios a 6 empleados”.

“Como consecuencia de estas decisiones el área ha quedado acéfala y sin personal suficiente para cubrir las importantes competencias que le atribuye”, puntualizó. 
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