Se fugaron siete presos de una comisaría de San Martín

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Ocurrió durante la madrugada en la seccional 2° de Villa Ballester. Los detenidos lograron escaparse por el pasillo de un chalet lindero. Uno de los fugados es el principal acusado por el asesinato de un zapatero en junio. Durante la madrugada, la Policía logró recapturar a tres de ellos.

Al menos siete presos se escaparon durante la madrugada de hoy de una comisaría de la zona de San Martín, en el Gran Buenos Aires.

Cerca de las 0:45 en la Comisaría 2° de Villa Ballester, ubicada en la avenida Boulevard Ballester 140, unos siete detenidos lograron fugarse a través de un pasillo de un chalet lindero al edificio policial.

Según las primeras versiones, a lo largo de la noche se desplegó un importante operativo en la zona para dar con el paradero de los presos y se logró recapturar a tres hombres.

Uno de los cuatro fugados que todavía no pudo ser encontrado es Carlos Emanuel Ortiz, alias “Carlitos”, quien con apenas 18 años está acusado como el autor del asesinato del zapatero Eduardo Herrlein, el 13 de junio último en Villa Ballester.

“Carlitos” fue acusado de haberle disparado en la cabeza al comerciante durante un intento de robo en plena luz del día.

 

Dos de los presos recapturados fueron encontrados en una calle trasera a la manzana de la Comisaría, enfrente del colegio Instituto Ballester. En tanto, el otro fue hallado en la esquina de las calles Martín Lange e Industria.

Hasta el momento, la Policía no dio una versión oficial sobre lo sucedido ni del motivo por el que el resto de los presos se encontraban detenidos. La principal hipótesis indicó que los detenidos lograron escapar del calabozo al limar los barrotes de la celda.

 

Para los vecinos de la zona no se trató de una novedad: a lo largo del último año, esa misma Comisaría recibió el rótulo de “colador” debido a la facilidad con la que los presos se escapan.

En la actualidad, se estima que hay unas 3.000 personas detenidas en las comisarías de la Provincia de Buenos Aires. Muchas de ellas no cuentan con la infraestructura necesaria como para albergar a gente durante varios días y es habitual que se registren condiciones de hacinamiento. En muchos de los casos, los detenidos hasta deben dormir en turnos en el lugar.

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