Qué es verdad y qué es rumor tras el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro

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Alrededor de 20 millones de artículos fueron destruidos por las llamas. Las autoridades se comprometieron a investigar los daño y las causas

Investigadores y forenses siguen trabajando en el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, que quedó destruido en un incendio, para descubrir cómo comenzaron las llamas y qué queda de los 20 millones de artículos que hacían de él uno de los más importantes de América Latina. Además, las autoridades prometieron el lunes 2,4 millones de euros para apuntalar el edificio y se comprometieron a reconstruir el museo.

Un incendio comenzó a arrasar el Museo Nacional de Río de Janeiro el domingo cerca de las 19.30, cuando ya estaba cerrado al público y solo había cuatro vigilantes en su interior, detalló en su momento la agencia EFE.

El museo, cuyo edificio principal fue en su día el hogar de la familia real, tenía un gran número de especímenes paleontológicos, antropológicos y biológicos.

También contenía una calavera llamada Luzia, que era uno de los fósiles más antiguos hallados nunca en América, una momia egipcia y el mayor meteorito descubierto en Brasil, que es uno de los pocos objetos que las autoridades confirmaron que sobrevivió a la tragedia. Parte del catálogo estaba guardado en otras partes y se salvaron de ser pasto de las llamas.

El siniestro de enormes proporciones fue finalmente controlado por la madrugada, después de más de ocho horas de combate contra las llamas. los ingenieros realizan pruebas en la estructura para asegurarse de que no se vendrá abajo. Las autoridades mostraron preocupación el lunes por la fragilidad de paredes internas y de parte del techo.

En total, fueron 80 bomberos de 21 dotaciones diferentes las que participaron en la acción. No hubo heridos. La asesoría de comunicación del museo comunicó que todavía no se lograron determinar las causas del siniestro.

Por el momento se desconoce la causa del incendio. La policía federal asumirá la pesquisa ya que el museo formaba parte de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Pero manifestantes, comentaristas y los propios directores del museo señalaron que los años de abandono gubernamental habían dejado el centro con tan pocos fondos que su personal tuvo que recurrir a cibersitios de crowdfunding para poder abrir exposiciones.

En otro ejemplo de los problemas que atraviesan los servicios públicos en el país, inicialmente los bomberos tuvieron problemas para contener las llamas porque las bocas de riego próximas al inmueble no funcionaban. En su lugar, hubo que llevar agua en camiones desde un lago cercano.

“Los que están diciendo que el museo será reconstruido no dicen la verdad”, manifestó Luiz Philippe de Orleans e Braganca, heredero del último emperador de Brasil. “El edificio podría reconstruirse, pero la colección nunca podrá reconstruirse. Doscientos años, trabajadores, investigadores, profesores que se dedicaron en cuerpo y alma (al museo)… el trabajo de su vida se quemó por la negligencia del estado brasileño”.

Luiz Fernando Dias Duarte, subdirector del museo, apuntó que posiblemente que todo lo que estaba guardado en el edificio principal se quemó, y Cristiana Serejo, otra subdirectora del centro, contó al cibersitio de noticias G1 que alrededor del 10% de la colección sobrevivió al incendio.

Para muchos en Brasil, el estado del museo de historia natural, con 200 años de antigüedad, se convirtió rápidamente en una metáfora de lo que consideran la decadencia de la cultura y la vida brasileña tras años de corrupción, crisis económica y mal gobierno.

Brasil ha intentado salir de una recesión de dos años y ha visto como su élite política y empresarial era encarcelada en el mayor caso de corrupción de América Latina. Las divisiones políticas se acentuaron además con el juicio político y posterior destitución de la expresidenta Dilma Rousseff.

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