Palos de Macri, apuestas por Cristina y la manito de Macedo

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En el Hotel Hilton, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento reunió a políticos, empresarios, sindicalistas y gente del espectáculo quienes se debatieron entre dos temas: el regreso de Cristina para declarar en Tribunales y que diría en su discurso Mauricio Macri.
La previa concentró mayoría de dirigentes PRO: entre empanaditas de carne y sabrosas mollejas con reducción de malbec y puré, Federico Pinedo soportaba estoicamente nuevos chistes sobre su Presidencia de pocas horas. Paula  María Bertol se disculpaba con gente a la que no pudo atender desde que es secretaria de Estado y el intendente peronista Gabriel Katopodis se sentía sapo de otro pozo, en ese evento de modos pocos peronistas.
Victoria Donda lucía ajustado vestido negro combinado con zapatos rojos y abrazaba a su amigo Ricardo Gil Lavedra a su arribo. El economista Ricardo Delgado era abordado con interés, ahora que es funcionario nacional y trabaja muy cerca de Rogelio Frigerio. Gustavo Marangoni analizaba ante varios el futuro de la economía argentina, con Federico Sturzenegger -presidente del Banco Central- a pocos metros.
Los gremialistas se mostraron en este evento, lejos de la convocatoria kirchnerista a recibir a Cristina Kirchner en Aeroparque: allí, Antonio Caló -quien fuera jefe de la CGT oficialista durante el cristinismo- lucía traje al igual que Armando Cavalieri, el inoxidable dirigente sindical de Comercio. El constructor Gerardo Martínez mascaba chicle y escuchaba con atención a Ricardo Luis Lorenzetti.
El conductor del evento Juan Pablo Varsky rogaba a los asistentes que tomaran asiento pues era inminente la llegada del Presidente, quien fue acompañado de su esposa Juliana Awada y una bien disimulada custodia. La mesa no fue la número uno sino la 65; allí se ubicó también el titular de la Corte Suprema de Justicia y el presidente de CIPPEC, Jorge Mandelbaum. 
Macri habló y sus primeros dichos hicieron incorporar en sus sillas a los empresarios que se ubicaban cerca del micrófono principal: ”Necesitamos empresarios que se pongan a invertir, y no empresarios que al primer síntoma de libertad aprovechan para remarcar precios de una manera descarada”.
Y siguió: ”Esa no es la Argentina que necesitamos, y la Argentina necesita de sus empresarios. El país confía en ustedes, por favor, pongámonos a trabajar”. Lo observaban y aplaudían con respetuoso silencio Eduardo Eurnekian, Luis Betnaza, Cristiano Rattazzi y Carlos De la Vega, entre otros.
En la mesa contigua, estaba el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, acompañado de su novia Isabel Macedo. Mientras el Presidente hablaba, la actriz posaba cariñosamente su mano en el mandatario salteño, mostrando que el amor no es ajeno a la política. En la misma mesa, Rogelio Frigerio y su mujer platicaban amablemente con el periodista Luis Majul y señora.
Pegadita, la mesa que convocaba más saludos era la que estaba ubicada la gobernadora María Eugenia Vidal, sentada junto al empresario Eduardo Costantini; a su lado, cenaban serenos la ministra Patricia Bullrich y esposo.
El ministro Juan José Aranguren estaba en otra mesa al igual que Carlos Federico Salvai y Carolina Stanley, pareja que ocupa diversos roles: el hombre como mano derecha de Vidal y la dama es la ministra de Desarrollo Social de la Nación.
El menú era un tiernísimo cordero Hilton con tomates asados, puré de batata y miel y lilaceas asadas con miel y zanahoria. El postre fue una mousse de chocolate con mix de frutos rojos. El vino era Tapiz Malbec y Chardonnay; pero en una mesa se la rebuscaron para tomar un Saint Felicien, otro de los sponsors del evento.
Las sorpresas en el evento en Puerto Madero corrieron por el lado del peronismo. El senador Juan Manuel Abal Medina apareció hasta en los videos institucionales. Una mesa juntó a los intendentes Fernando Gray, Ariel Sujarchuk, Nicolás Ducoté, Gustavo Posse y Diego Valenzuela.
Las apuestas en esa y otras mesas era por la suerte judicial de Cristina. En el Gobierno, algunos funcionarios apostaban por una postergación. En el peronismo, variaban los pronósticos pero no había duda de que la ex Presidenta disfrutaba de haber recuperado protagonismo.
A pocos metros, aparecía un sonriente Diego Bossio, ahora con un perfil distinto: visitando la mesa de Mirtha Legrand y ayer, en un evento de una ONG que aboga por la innovación y renovación política.
Pablo de León, para Diario Clarín.
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