Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua por el homicidio de Fernando Pastorizzo

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Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua como autora del asesinato de su exnovio Fernando Pastorizzo, ocurrido el 29 de diciembre pasado en Gualeguaychú.

Los jueces Mauricio Deruddi, Arturo Dumón y Alicia Vivian sentenciaron a la joven, de 19 años, por homicidio calificado por la relación de pareja que tenía con la víctima. El tribunal desestimó los agravantes de alevosía y de uso de arma de fuego planteados por la fiscalía y la querella. También, que la imputada hubiera sido víctima de violencia de género, como pretendía su defensa.

Finalmente, los jueces resolvieron prorrogar la prisión preventiva de la acusada por existir peligro de fuga, dada la magnitud de la pena. Es que de quedar firme la condena Nahir deberá pasar 35 años en la cárcel.

“La única vencedora es la justicia. Hoy triunfó la justicia, triunfó la verdad. Fernando no va a estar más entre nosotros, pero esto sienta un precedente. El fallo es una caricia al alma. No me siento aliviado, sí tranquilo. La gente sabe que fue un asesinato a mansalva, de una manera cruenta. Siempre fuimos con la verdad y de frente”, sostuvo Gustavo Pastorizzo, padre de la víctima, después de recibir los abrazos de vecinos y amigos que fueron a apoyarlo a la puerta de los tribunales donde se leyó la sentencia.

Los jueces darán a conocer los fundamentos de la sentencia el martes 24 de este mes. El veredicto fue por unanimidad.

“Hasta que no tengamos el fallo completo no voy a hacer un análisis, pero lo que me llama la atención es que con mi equipo, que somos entre 15 y 20, nos llevó mucho tiempo analizar las pruebas; entonces no entiendo cómo en tan poco tiempo el Tribunal pudo analizar todo” , dijo el abogado de Nahir, Horacio Dalgainz

El juez Deruddi fue el encargado de leer el veredicto. En la sala no estaban ni la acusada, que pasó sus últimas horas “ansiosa y angustiada”, ni sus padres. Con voz clara y tono pausado, Deruddi explicó que el tribunal había entendido que los disparos que terminaron con la vida de Pastorizzo no fueron accidentales, sino “dirigidos a menoscabar la vida de Fernando Pastorizzo”.

“Quedó destruida la hipótesis de la defensa de que los disparos fueron involuntarios”, afirmó el magistrado.

Así como los jueces dieron por acreditados tanto el vínculo que unía a Fernando y a Nahir como “la materialidad del hecho y la intervención en él de la acusada”, entendieron que, al contrario de lo que pretendía la fiscalía, no aparecieron probadas las “circunstancias de modo” que permitieran aseverar que el crimen fue cometido con alevosía. Tampoco verificaron que “la violencia emergente del uso de un arma de fuego” para ejecutar el asesinato “sea aplicable como agravante” a la hora de fijar la sentencia.

Asimismo, el tribunal afirmó que no había en el caso “circunstancias extraordinarias de atenuación” que supusieran “una grave perturbación por elementos externos” capaz de haber contribuido al resultado criminal. “No se acreditó que hubiese sido víctima de violencia de género”, manifestó el juez Deruddi al leer la parte resolutiva de la sentencia.

Con todo, la certeza de la existencia de la relación de pareja bastó para encuadrar el hecho como un homicidio calificado por el vínculo, para el cual solo corresponde la pena de prisión perpetua, según está tipificado en el artículo 80, inciso 1°, del Código Penal.

Anoche, amigos y familiares de Pastorizzo se concentraron en el céntrico cruce de 25 de Mayo y Rocamora en una vigilia para “agradecer a toda la gente por el apoyo” durante los seis meses que pasaron desde el crimen y reafirmar el pedido de “justicia y perpetua para la asesina de Fernando”. Hoy volvieron a reunirse en la puerta de los tribunales para esperar la sentencia.

La acusada, como se dijo, vivió horas de tensión. La psicóloga Graciela Tobar -que la atiende desde marzo- dijo a LA NACIÓN: “Nahir está bastante ansiosa y angustiada. No tiene un buen estado anímico ya que está muy angustiada producto de todo lo que declaró ante el tribunal días pasados”. Sostuvo que el hecho de tener que repasar en su testimonio el vínculo que tenía con Pastorizzo “le generó mayor ansiedad”.

“No es una psicópata. Nahir no volvería a matar. Fue un accidente lo que pasó. Ante las amenazas quiso resguardar la figura paterna, porque tiene muy idealizado a su padre. Nahir es una víctima de violencia de género y hoy podría no estar contando la historia. Ella quiso resguardar el arma de su padre y ocurrió lo que ocurrió”, afirmó.

La semana pasada, durante sus alegatos, los fiscales Sergio Rondoni Caffa y Lisandro Beherán expusieron los elementos que, según consideraron, acreditaban sobradamente el vínculo entre ambos jóvenes.

Cuando declaró ante los jueces del tribunal, Galarza había afirmad: “Soy la única que estuvo ahí y puedo asegurar que fue todo rápido, feo, que ninguno de los dos tuvo tiempo de nada, que fue un accidente”.

Además, que era víctima de la violencia de Fernando Pastorizzo, a quien negó como novio, aun cuando admitió que con él había tenido su iniciación sexual y que, desde aquella primera vez, habían seguido viéndose.

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