“El juego de Trump hacia la tensión solo muestra la impotencia de EE.UU.”

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Una analista sostiene que EE.UU. provocó últimamente tres exacerbaciones político-militares en las cuales, sin embargo, resultó “incapaz de lograr sus objetivos”.

En las últimas semanas, Washington ha provocado sucesivamente tres tensiones político-militares: con Siria, Corea del Norte e Irán, destaca la columnista Irina Alksnis en su publicación para ‘Vzglyad’, titulada ‘El juego de Trump hacia la tensión solo muestra la impotencia de EE.UU.’

En cuanto a Irán, señala la periodista, EE.UU. acaba de volver a su prioridad insistiendo en que la República Islámica es el enemigo número uno para la sociedad. Y aunque la “posición duramente negativa del equipo de Trump hacia Irán es conocida desde hace mucho tiempo, “se crea una situación cada vez más ambigua para la Administración estadounidense en ese sentido”, señala Alksnis.

Y no se trata solo de que Trump quebrante demasiado rápidamente sus promesas preelectorales, escribe la periodista. “Lo que es mucho más importante es que los últimos movimientos ―y de fuerza― del Gobierno de EE.UU. están empezando a percibirse como algo cada vez más extraño ante los ojos de los observadores, incluso para terceros países”, sostiene. “Un poco más, y van a lograr el efecto contrario al planeado”.

Irina Alksnis subraya que en las situaciones con Siria y Corea del Norte, Washington “recurrió de manera demostrativa al componente militar”. Y así como en el caso del ataque contra la base aérea siria los temores sobre una posible confrontación militar ruso-estadounidense desaparecieron rápidamente, observa la analista, en el caso de Corea del Norte surgió “una reacción a gran escala y casi histérica respecto a una guerra nuclear casi inevitable”.

“Para Trump, el problema puede surgir a raíz de que ambas agudizaciones [de los conflictos] terminaron en nada”, señala la periodista. Tras un “impresionante ataque con misiles” contra la base siria, la instalación sufrió daños mínimos y reanudó rápidamente su trabajo, mientras que Rusia “niveló las consecuencias políticas” al boquear una resolución contra Assad en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Respecto a la tensión con Corea del Norte, todo “resultó aún más representativo”, recalca Alksnis. La tensión terminó con que “Pionyang no ha reducido en lo más mínimo su postura belicosa”, mientras que Rusia nuevamente “bloqueó los planes de EE.UU. de reprobar a Corea del Norte en el Consejo de Seguridad de la ONU”.

Al admitir que “Trump y su Administración tal vez resolvieron con éxito ciertas tareas tácticas como, por ejemplo, sus relaciones con China”, la analista estima que “en general, para el mundo la situación con Siria y Corea del Norte mostró a EE.UU. de una manera poco favorable”. Pese a haber recurrido al componente de la fuerza, EE.UU. “parece incapaz de lograr sus objetivos”, observa Alksnis, y agrega que todo lo sucedido “se enmarca en una tendencia objetiva, global y lejos de ser nueva acerca del colapso del mundo unipolar”.

Ahora la Casa Blanca está provocando una tercera tensión, con Irán, y “no hay duda de que los resultados serán similares”, asevera Alksnis. “Irán puede valerse por sí mismo, y si es necesario, Rusia le proporcionará el apoyo político necesario”, concluye.

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